Fede está en su sexta temporada consecutiva en el club de Caballito y este año, además de ir primero, tiene otro motivo para enorgullecerse.
Cada vez que Federico Fernández entra en el Héctor Etchart para un entrenamiento o una práctica, imposible no mirar la gigantografía de León Najnudel en uno de los costados de la cancha, arriba de la popular. Si bien León no fue el entrenador con más partidos con Ferro en la Liga, nadie lo equipara en su rol, ni siquiera Luis Martínez, que lo llevó a los dos primeros títulos ligueros. León fue el que armó el básquet grande de Ferro en los 70, lo sacó multicampeón de Capital y le dio la última Liga en 1989.
León está ahí y mira. Y Fede siente que debe responderle con trabajo. Fernández llegó al club cuando dirigía Hernán Laginestra, durante la temporada 2018/19. Estuvo dos años y medio con él y subió al puesto mayor cuando se jugó la temporada en burbuja, 2020/21. No se fue más. Hubo malas (muchas), buenas (pocas) pero el club siempre valoró lo que Federico significaba: mucho laburo atrás y mucha pasión para llevar adelante un proceso.
En estos casi 6 años ya, solo dos veces pudo jugar playoffs, pero la línea de trabajo siempre se mantuvo, con su fiel asistente Ezequiel Vallet. Y este año ese proceso se vio reflejado en un equipo que lidera la competencia desde que arrancó, salvo durante unos días, con un estilo bien definido y características propias: energía a tope los 40 minutos, defensa agresiva y mucha velocidad.
Ayer, en el triunfo sobre San Lorenzo 90-77, casi sin darse cuenta, Fede alcanzó los 220 partidos dirigidos en el club, uno más que Enrique Tolcachier, que comandaba la lista histórica. De esos 220, 109 fueron triunfos, igualando a Luis Martínez y quedando a 5 de Tolca, que es también el que marcha primero en ese rubro. Ferro tuvo muchos entrenadores en estos 41 años en la Liga A (estuvo ausente 11 años tras descender en 2004, y por eso para Fernández, verse arriba de tantos nombres con historia es fuerte.
«La verdad es que si me lo pongo a pensar todavía no lo creo -dice Federico-. Son muchas temporadas y siento un orgullo muy grande de poder formar parte de la historia de un club tan importante como Ferro. Siempre mi sueño fue llegar a ser entrenador de Liga y cumplir un récord acá es increíble. Siento también mucho agradicimiento por Pablo Trucco, que confió en mí, y por todos los integrantes del cuerpo técnico, especialmente Ezequiel Vallet. También a todos los jugadores que dirigí, que me hicieron aprender mucho en estos años. Y pienso también en mi familia, que me ayudó en los momentos malos y fue clave para que pueda estar donde estoy hoy».