Con LaMelo Ball como director de orquesta, las avispas atraviesan su mejor tramo en ataque de la temporada y empiezan a mirar de reojo el play-In.
Charlotte encontró ritmo, salud y una versión explosiva de LaMelo Ball. En la gira por la Costa Oeste, los Hornets dejaron atrás la caída ante Clippers y se despacharon con una actuación contundente frente a los Lakers, a los que superaron con autoridad desde el segundo cuarto. El equipo metió 34 puntos en ese parcial y se fue al descanso arriba, sin dejar dudas sobre el plan de juego.
La figura volvió a ser Ball, que cerró la noche con 30 puntos, 11 asistencias y nueve triples, marcando el pulso de un ataque que no aflojó en ningún momento. Miles Bridges fue una daga en la primera mitad (17 puntos con 6/6 de campo), mientras que Brandon Miller y el rookie Kon Knueppel acompañaron para que el cuarteto principal sumara 100 de los 135 puntos del equipo.
Los números respaldan el buen momento: Charlotte lanzó por encima del 40% en triples y, en los últimos 10 partidos, ostenta un rating ofensivo de 122, el mejor de toda la NBA en ese lapso. Después de convivir con lesiones durante buena parte del año, el equipo empieza a mostrar su versión más peligrosa cuando puede sostener continuidad.
Hoy los Hornets marchan 12º en el Este con récord de 15-26, pero están a solo cuatro juegos del décimo puesto. El Play-In ya no parece una utopía y la posibilidad de volver a playoffs —algo que no sucede desde la 2015-16— empieza a colarse en la conversación. El próximo examen será ante Golden State.