Tras un apretado encuentro, el combinado amarillo selló la victoria de visitante por 71-70. Braian Angola fue la figura, mientras Nico Brussino aportó 4 tantos, 5 rebotes y 3 robos.
El Gran Canaria dio el golpe de visitante y se quedó con el clásico canario en un final para el infarto. El 71-70 frente a La Laguna Tenerife fue el premio a una actuación de menor a mayor del equipo de Jaka Lakovic, que supo resistir el arranque dominante del local y construir su ventaja desde la defensa y la ejecución en los momentos calientes.
Tras un inicio espeso, con Tenerife marcando el pulso de la mano de Doornekamp y la clásica sociedad Huertas-Shermadini, el conjunto amarillo empezó a conectarse a partir del segundo cuarto. El ingreso de energía desde el banco y la aparición de Braian Angola resultaron decisivos: el colombiano fue el máximo anotador con 14 puntos y asumió responsabilidades cuando el aro parecía cerrado. Un parcial clave antes del descanso y un sólido tercer cuarto, con control del ritmo y eficacia desde la línea, le permitieron al Granca llegar al último segmento con una renta trabajada.
Tenerife apretó, el margen se achicó posesión a posesión. Allí emergió el oficio colectivo y el aporte silencioso pero valioso de Nicolás Brussino, que firmó 4 puntos, 5 rebotes y 3 robos. Entre errores, faltas y libres decisivos, Gran Canaria resistió hasta la última bola y se llevó un clásico que vale más que dos puntos.