En la previa parecía una temporada de transición para los campeones de 2024, pero por ahora superan las expectativas y su GM no los quita del mercado de fichajes.
Boston transita el 2025-26 con una mezcla poco habitual de urgencia contenida y optimismo medido. Sin Jayson Tatum —fuera por una rotura del tendón de Aquiles sufrida en los playoffs— y tras perder profundidad en la pintura durante el receso, los Celtics aparecen 4º en el Este con marca 15-11, una producción que descoloca pronósticos. El dato que mejor explica el fenómeno: net rating de +5,9, el sexto mejor de la NBA, un territorio reservado para equipos que compiten en serio y no para proyectos en reconstrucción.
El pulso del equipo lo marca Jaylen Brown, que asumió el rol de primera opción sin titubeos. El alero promedia 29.3 puntos (6º en la liga), 6.2 rebotes y 4.9 asistencias, con 50% de campo y 36% en triples, sosteniendo a Boston en un Este comprimido donde tercero y noveno están separados por apenas 1.5 juegos. A su alrededor crecieron piezas como Payton Pritchard, mientras Joe Mazzulla ajustó con quintetos chicos ante la escasez de centímetros. El rendimiento no evita baches —dos derrotas recientes—, pero sí mantiene a los verdes en zona de playoffs con identidad competitiva.
En ese contexto, Brad Stevens baja línea sin cerrar puertas. “No le vamos a poner un techo a este grupo”, afirmó el presidente de operaciones de los verdes. “Si tiene sentido buscar cosas que nos ayuden, lo haremos. Pero deben ser buenos acuerdos y dentro del objetivo final, nuestra ‘Estrella del Norte’: rearmarnos para competir por lo que queremos competir”, agregó en declaraciones públicas por Auerbach Center. El mensaje es claro: paciencia sin pasividad, evaluación sin apuro.
Si Boston decide moverse antes del 5 de febrero, la pintura aparece como la necesidad más lógica. Los Celtics cuentan con dos primeras rondas transferibles y tres swaps, aunque el margen financiero aprieta: están unos 12.1 millones por encima del impuesto de lujo, por lo que cualquier refuerzo exigiría salario saliente. En ese tablero, Anfernee Simons (contrato expiring de 27.7 millones) surge como nombre a monitorear por su ficha, más que por su encaje deportivo. No se descarta, incluso, un movimiento para aliviar masa salarial en lugar de sumar.