El novato de Dallas se puso junto a la leyenda con una presentación récord para un adolescente en la NBA. Además, vital para los necesitados Mavericks.
Cooper Flagg pasó de un arranque tímido —2 puntos y 1/9 en su cuarto partido— a instalarse en los libros de historia en apenas 24 horas. El viernes repartió 11 asistencias ante los Lakers, récord absoluto para un jugador de 18 años. Y el sábado rompió otra marca: 35 puntos contra los Clippers, convirtiéndose en el más joven en alcanzar esa cifra y superando a LeBron James, quien lo había logrado con 18 años y 348 días. Flagg lo hizo con cinco días menos.
La actuación llega en un momento crítico para Dallas, golpeado por lesiones: Kyrie Irving, Dereck Lively II, Dante Exum y otros titulares estuvieron ausentes en esta seguidilla. Aun así, Flagg tomó el control. Jason Kidd explicó que “parece que lleva toda la vida en la liga”, destacando su lectura, la conducción del equipo y su capacidad para marcar el ritmo.
La carrera al Rookie del Año, más picante de lo previsto, vuelve a tenerlo al frente. Flagg promedia 16,7 puntos —solo detrás de Kon Knueppel entre novatos—, pero su secuencia histórica de 11 asistencias y 35 puntos en noches consecutivas en LA lo instaló en otro nivel. Entre lesiones, rotación corta y urgencias competitivas, Dallas encontró en su adolescente de elite no solo producción, sino liderazgo temprano. Y eso, para un novato, es tan valioso como cualquier récord.