Con dos años de preparativos para ser locales y en busca de su sexto oro al hilo, los estadounidenses ya proyectan su plantel. Unas leyendas podrían sorprender.
Estados Unidos ya empieza a delinear su plantel para Los Ángeles 2028 con un objetivo claro: ganar el sexto oro olímpico consecutivo tras las consagraciones de 2008, 2012, 2016, 2020 y 2024. ESPN publicó una proyección de 12 jugadores que refleja un fuerte recambio generacional luego del equipo más veterano de su historia en París (30,1 años de promedio).
La base imaginada combina juventud y consolidación NBA: Anthony Edwards (26 años en 2028) y Tyrese Haliburton (28) liderando el perímetro; Cade Cunningham (26) y el tirador Kon Knueppel (22) como complementos; Jayson Tatum (30) y la promesa Cooper Flagg (21) en las alas; junto a Jalen Williams (27), Scottie Barnes (26) y Amen Thompson (25). En la pintura, Bam Adebayo (30), Chet Holmgren (26) y Jalen Duren (24) completarían un trío atlético pensado para competir con las potencias europeas.
El análisis apunta a un equipo más dinámico, con nueve perimetrales y tres internos, priorizando defensa versátil y tiro exterior. Edwards aparece como posible figura central tras haber sido uno de los máximos anotadores en París, mientras Haliburton ofrece conducción y ritmo. Flagg, señalado como futura estrella, sería uno de los pocos jugadores de 21 años en integrar un plantel olímpico estadounidense desde 1992. Además, la proyección contempla alternativas como Devin Booker o Evan Mobley en caso de ajustes de último momento.
Pero el foco mediático se lo llevan los históricos. Stephen Curry aclaró que no cierra la puerta y LeBron James ya anunció que no participará. Kevin Durant mantiene la posibilidad de disputar sus quintos Juegos. “Claro que quiero jugar. Me encantaría, pero tengo que mantener mi nivel”, afirmó. Y agregó: “No quiero estar por antigüedad. Quiero demostrar que todavía puedo ayudar al equipo a ganar”. El alero, que tendrá 39 años en 2028, es el máximo anotador olímpico en la historia del básquet estadounidense y posee cuatro medallas doradas.
Durant también rechazó la idea de que París haya sido su “último baile”. “Esa narrativa la crearon ustedes. Yo no dije que no iba a jugar más”, sostuvo. Incluso cuestionó el discurso sobre el crecimiento europeo: “Escucho que el básquet europeo hace las cosas mejor y que el estadounidense está mal. Es una tontería”. Sus palabras reflejan que, más allá del recambio generacional y de que el último MVP estadounidense en la NBA fue James Harden en 2018, la confianza interna sigue intacta.