La larga recuperación del alero, clave en el título 2024-25, lo deja fuera de la carrera por premios y frena las escaladas salariales de su nuevo contrato.
La baja de Jalen Williams parecía un golpe duro para Oklahoma City, pero el campeón vigente empezó la defensa del título con un implacable 16-1 que casi oculta su ausencia. El alero no disputó un solo minuto esta temporada tras operarse la muñeca derecha por una rotura total del ligamento escafolunar que arrastró durante los playoffs. Una segunda cirugía, en octubre, para retirarle un tornillo que complicaba la recuperación, terminó de sellar un parate más largo de lo previsto.
Lo inesperado es que la lesión ya tiene un efecto directo en la economía del equipo: al perder tantos partidos, Williams queda prácticamente fuera de los premios individuales que exigen un mínimo de 65 encuentros. Ese detalle activa un beneficio inmediato para el Thunder, porque su flamante extensión —cinco años y hasta 287 millones de dólares en incentivos— incluía escaladores por All-NBA, MVP y Defensor del Año. Quedar afuera de esa carrera ahorra más de ocho millones sólo para el salario 2026–27.
La temporada pasada, Williams había firmado su mejor campaña: All-NBA Tercer Equipo, All-Defensive Segundo y All Star, con promedios de 21.6 puntos, 5.3 rebotes y 4.3 asistencias. Repetir alguno de esos galardones hubiese subido su nuevo contrato del 25% del tope salarial a un 26% o 27%, un salto que ronda entre 1.5 y 3 millones de dólares. Para el Thunder, que ya tiene comprometidos más de 822 millones entre su tridente Williams–Holmgren–Gilgeous-Alexander, cada punto porcentual es estratégico.
Aun así, la ingeniería de Sam Presti sostiene el proyecto sin sobresaltos. OKC pasará de estar fuera del impuesto de lujo a caer por encima del segundo apron en 2026, con una proyección de 246 millones en salarios. Pero el gerente general guarda 77 millones en contratos no garantizados y un arsenal de picks que le permite maniobrar sin quedar atrapado en las penalidades más duras. Mientras Williams prepara su regreso, su ausencia sigue rindiendo frutos inesperados: en un equipo que gana casi todo, también ayuda bajando la presión financiera del año más caro en la historia de la franquicia.