El Jugador Más Valioso de la NBA tiene una cualidad única, la de siempre siempre sumar; ya tiene 126 juegos al hilo metiendo 20 puntos, igual que Chamberlain.
La grandeza de Shai Gilgeous-Alexander no siempre se mide en noches de 50 puntos, sino en algo mucho más difícil: la regularidad. El MVP de la NBA alcanzó los 126 partidos consecutivos anotando al menos 20 puntos, igualando un registro histórico que pertenecía desde 1963 a Wilt Chamberlain. En una liga obsesionada con los picos de rendimiento, el canadiense se convirtió en el emblema de la constancia: noche tras noche, partido tras partido, siempre aparece en la planilla.
El hito llegó en el triunfo 129-126 de Oklahoma City Thunder frente a Denver Nuggets, un partido que terminó siendo tan espectacular como simbólico. Gilgeous-Alexander firmó 35 puntos, 15 asistencias y 9 rebotes sin pérdidas, además del triple ganador a 3.3 segundos del final. Pero más allá del desenlace dramático, el dato que atravesó la noche fue otro: su capacidad para sostener el mismo nivel durante más de una temporada y media de competencia.
El récord tiene un peso enorme por el nombre que comparte. Chamberlain construyó esa racha entre 1961 y 1963, en una época donde sus números parecían irreales: durante esos 126 juegos sumó 6.193 puntos y 3.230 rebotes, promediando 49.2 por partido. El propio Shai, consciente de la dimensión histórica, alguna vez definió al legendario pivote como “una especie de criatura mítica”, una figura casi imposible de imaginar mirando simplemente las estadísticas.
Aun así, el canadiense logró poner su nombre al lado de ese mito. En su propia racha acumula más de 4.000 puntos, 800 asistencias y cerca de 600 rebotes, cifras que reflejan otra clase de dominio: el del jugador moderno que anota, crea y decide partidos. Ahora, ante Boston Celtics, tendrá la oportunidad de romper el récord y quedarse solo en la cima. Si lo logra, no será por una noche mágica, sino por algo más poderoso: la disciplina de hacerlo siempre.