Mientras el equipo compite arriba, las cuentas presionan y el futuro europeo todavía no se define. Una primera parte de terror en los libros del segundo deporte del club.
El Real Madrid Baloncesto atraviesa una temporada competitivamente sólida pero financieramente exigente. La sección registró pérdidas por 17.5 millones de euros en la primera mitad de la temporada 2025-26, una cifra que triplica el déficit del mismo período del año anterior y que anticipa un rojo anual cercano a 38.4 millones de euros, el más alto de su historia. Los datos surgen de un análisis financiero publicado por 2Playbook, que expone el creciente desbalance entre inversión deportiva y generación de ingresos.
El principal factor detrás de este desequilibrio es el fuerte aumento en el gasto de plantilla. El club destinó 25.3 millones de euros en salarios deportivos en apenas seis meses, lo que representa un incremento interanual del 49% y marca el nivel más alto registrado por la sección. La estrategia responde a una apuesta clara por sostener competitividad en la élite del básquet europeo, aunque el impacto en las cuentas empieza a sentirse con fuerza.
Del lado de los ingresos, el crecimiento fue mucho más moderado. La facturación total alcanzó 12.9 millones de euros, apenas un 3.9% más que en el mismo tramo de la temporada anterior, lo que cubre solo la mitad del gasto salarial. El área comercial sigue siendo el principal motor con 6.2 millones en patrocinios, mientras que socios y taquilla aportaron 3 millones. El mayor retroceso aparece en televisión, con 2,4 millones de euros y una caída del 11.6%, en una temporada marcada por el nuevo ciclo audiovisual de la Liga ACB tras el desembarco de DAZN.
Paradójicamente, el contexto deportivo es positivo. En la Euroliga, el equipo se ubica cuarto con récord de 19-11, a tres victorias del líder Fenerbahce, mientras que en la Liga ACB domina con claridad la tabla con 18 triunfos y apenas 2 derrotas, por delante de Valencia. Es decir, el modelo deportivo funciona en la cancha, pero exige una inversión cada vez más pesada fuera de ella.
En paralelo, el club presidido por Florentino Pérez debe tomar una decisión estratégica que puede redefinir el mapa del básquet europeo. Antes del 30 de junio, el Madrid deberá definir si renueva su licencia con la Euroliga o se suma al proyecto impulsado por la NBA y la FIBA para crear una nueva liga continental. En medio de ese debate, el histórico gigante blanco enfrenta una ecuación cada vez más compleja: sostener la ambición deportiva sin que las cuentas se desborden.