Los cambios en los banquillos rara vez superan las expectativas del cambio de jugadores, pero en esta temporada los equipos apostaron fuerte a las pizarras, con vueltas de peso.
La Liga Nacional post pandemia entró en una dinámica vertiginosa de cambios de entrenadores, pero este año el fenómeno tuvo un condimento especial: regresos con peso específico y cortes de ciclos exitosos. Boca, Quimsa e Instituto marcaron el pulso con decisiones que rompieron inercias recientes. El xeneize despidió a Gonzalo Pérez tras dos años repletos de títulos, la Fusión dejó atrás la era de Leandro Ramella y la Gloria ya había cerrado el ciclo de Lucas Victoriano después del último subcampeonato.
En ese contexto, el mapa se reconfiguró con un juego de espejos que remite a las finales de 2022. Sebastián González y Lucas Victoriano, que supieron enfrentarse por el título con Quimsa e Instituto, hoy recorren veredas invertidas. González llegó a Córdoba como cambio de Diego Vadell, con un currículum que incluye BCLA, dos Súper 20, una Supercopa y finales con tres equipos distintos. En Santiago del Estero, en tanto, apostaron por el regreso del estratega tucumano que dominó un lustro en la Gloria y que conoce como pocos el ADN competitivo de la Liga.
A este mercado caliente se suma ahora Boca, que decidió cortar el vínculo con Gonzalo Pérez en el arranque del 2026. Su reemplazante es Nicolás Casalánguida, un nombre de peso que regresa a la Liga tras siete años. El comodorense, de extensa trayectoria local e internacional, vuelve después de pasos por México, Venezuela y Uruguay, donde fue campeón con Fuerza Regia y Diablos Rojos, también fue subcampeón con Diablos y Aguacateros de Michoacán. En Argentina dejó huella con Regatas, donde ganó la Liga 2012/13 y la Sudamericana, y también tuvo experiencia en selecciones como asistente de Lamas, Hernández y en el presente ciclo de Prigioni.
Párrafo aparte para un regreso que no se dio como cambio durante la temporada, sino como contratación en la previa de la temporada; Guillermo Narvarte en La Unión. El entrenador marplatense volvió a Formosa después de casi una década. En su primer paso dejó al equipo del norte como líder de su Conferencia y Subcampeón de la LNB en 2015/16. El efecto fue inmediato; La Unión pasó del antepenúltimo puesto en la 24/25, a clasificar en la Copa Islas Malvinas en la primera ronda de la fase regular y a un récord positivo de 14-10 en 24 fechas. Un mercado de alto interés en los banquillos.