Kon Knueppel y Cooper Flagg ayer se tiraron con todo y dejaron expectativas de clásico; fueron formados en Duke, compartieron el top 4 del draft y la pelea por el novato del año.
El Dallas–Charlotte no estaba en la cartelera de imperdibles, pero terminó siendo una postal del futuro. Cooper Flagg y Kon Knueppel, formados juntos en Duke y elegidos dentro del top 4 del Draft 2025, protagonizaron un duelo descomunal que dejó 83 puntos combinados, la mayor cifra entre rookies rivales en más de 50 años. Ganaron los Hornets 123-121, pero el verdadero impacto estuvo en la sensación de estar viendo el nacimiento de algo más grande.
Flagg hizo del partido su escenario personal. Con apenas 19 años, firmó 49 puntos y 10 rebotes, atacando sin descanso, resolviendo en transición y tomando tiros de máxima dificultad. Metió el triple del empate 121-121 en el cierre y estableció un récord histórico: se convirtió en el adolescente con más puntos en un partido NBA. Su noche, monumental, solo quedó incompleta por una pérdida clave y el tiro final que no entró.
Knueppel respondió con la misma autoridad, aunque desde otro registro. Anotó 34 puntos con un demoledor 8/12 en triples y fue el sostén ofensivo de Charlotte cuando Dallas amagó con quebrar el juego. En la última secuencia dejó su marca: forzó la pérdida de Flagg, corrió la transición decisiva y luego selló el triunfo desde la línea con sangre fría. Eficiencia, lectura y carácter competitivo para un rookie que no se achica ante nadie.
El contexto agranda el choque: ambos compartieron vestuario en Duke, salieron 1° y 4° del draft y hoy compiten mano a mano por el Rookie del Año. La NBA no veía algo así desde 1971, cuando Nate Archibald y Pete Maravich combinaron 91 puntos como novatos. Ayer fue Dallas–Charlotte; mañana, quién sabe. Pero Flagg y Knueppel ya dejaron claro que, si la liga busca una nueva rivalidad, el primer capítulo ya está escrito.