Con apenas 19 años, el alero lidera a los Mavericks en puntos, rebotes, asistencias y robos, un territorio reservado para novatos excepcionales en la historia de la NBA.
Cooper Flagg está viviendo una temporada inaugural que desmiente cualquier manual sobre paciencia con los rookies. En 36 partidos con Dallas, el alero promedia 18.9 puntos, 6.5 rebotes, 4.2 asistencias y 1.2 robos, números que no solo lo ponen al frente de su clase, sino que lo convierten en el líder estadístico de los Mavericks en esas cuatro categorías. Suma 708 puntos, 243 rebotes, 159 asistencias y 47 robos, una carga de responsabilidades que rara vez recae en un jugador de su edad.
Más allá del volumen, impresiona su madurez en los momentos calientes. Flagg ya acumula 72 puntos en clutch, quinto registro más alto de toda la liga, y está en camino de romper el récord histórico de Brandon Jennings para un novato. No acelera, no fuerza: elige. Su eficacia en la media distancia y su capacidad para leer ayudas lo vuelven confiable cuando el margen se achica. A eso le suma una química creciente con Anthony Davis, a quien encuentra seguido con descargas simples pero letales.
El impacto defensivo completa el cuadro. Flagg defiende alas, protege el aro cuando rota y anticipa líneas de pase con una lectura impropia para un primer año. Hoy Dallas confía en él en ambos costados, aun con un récord colectivo adverso (14-23). Si sostiene este liderazgo hasta el cierre de la temporada, Flagg se unirá a un club diminuto: sería el primer rookie desde Michael Jordan en encabezar a su equipo en puntos, rebotes, asistencias y robos. Wemby también lo hizo en su temporada de debut, pero con bloqueos en lugar de asistencias.