El Thunder ganó anoche y llegó a un récord de 17-1, misma marca que tuvieron los Cavs el año pasado, que luego fallaron. ¿Será distinto con OKC?
De las pocas cosas que la temporada NBA pareció anticipar para este torneo una fue que Oklahoma City no tendría demasiados escollos en la fase regular. Después pocos predijeron lo de Detroit o Toronto, el papelón de los Clippers o la mejoría de equipos como Utah, Portland o Atlanta (sin Young).
Yendo a OKC, los actuales campeones está arrasando. No solo ganan, sino que aplastan. Llevan 9 victorias seguidas, ninguna por menos de 13 puntos de diferencia y con un promedio de 22.3 tantos de margen. Impresionante. Y el partido que perdieron fue ante Portland, y por 2. Algo parecido pasó el año pasado con Cleveland, que empezó 15-0 y luego estuvo 17-1, aunque ahí justamente perdió 2 seguidos y 3 en 7 juegos.
Igualmente, los Cavs dominaron el Este y terminaron 64-18, primeros en el Este. Después cayeron en segunda ronda imprevistamente 4-1 ante Indiana y se despidieron rápido del torneo. ¿Por qué es difícil que eso ocurra con OKC? Primero y principal, porque el Thunder es cómodamente el mejor equipo de la NBA a partir de las lesiones que socavaron a Boston e Indiana, principalmente. Y por la ya interminable liviandad de los Clippers, que podrían competirles por jerarquía individual pero que siempre tienen más problemas que soluciones.
OKC tiene, además, una enorme ventaja: ya fue campeón. Y es el tercer año en el que está en el lote corto de favoritos al anillo. Quizá la primera vez que es el absoluto candidato, pero no le pesa. Es más, de no mediar lesiones o algún bajón inesperado, el récord de Golden State de la 2015/16 de 73-9 está francamente en riesgo. Hoy no vemos cómo OKC podría perder esa cantidad de juegos, aunque nadie está exento de un cambio de la dirección del viento.
Por otro lado, y justamente por eso vemos pocas chances de que algo cambie para mal, OKC tiene el equipo más joven del Oeste, con piernas listas para el desgaste y todavía mucho hambre por volver a ganar. Y es en el Oeste donde tendrá su mayor desafío, porque nadie del otro lado, aunque Detroit esté como está, parece calificado para alzarse con el anillo de este año. Si OKC se sigue manejando como lo viene haciendo, no dudemos que estamos frente a una nueva dinastía.