Fue campeón de la NBA, triple Mejor Defensor del Año y uno de los grandes dominadores interiores de su generación, hoy publicó su carta de despedida del básquet profesional.
Dwight Howard anunció oficialmente su retiro del básquet profesional a través de un video y una carta publicada en sus redes sociales. Aunque no jugaba en la NBA desde 2022, nunca había confirmado formalmente el final de su carrera, lugar de naufragar por básquet asiático. Con un mensaje cargado de emoción, el ex interno decidió cerrar un recorrido que se extendió por dos décadas en el profesionalismo. “Me desperté hoy, 12 de este mes, y pensé que era hora de dejar atrás a Superman. No soy un superhombre… ¡Lloro! ¡Me cuesta! Me siento como todos los demás”, escribió al anunciar su despedida.
Howard deja una trayectoria marcada por logros individuales y colectivos. Fue campeón de la NBA en 2020 con Los Angeles Lakers, ganó tres veces el premio al Defensor del Año, fue ocho veces All-Star y también integró ocho veces los quintetos All-NBA. Además lideró la liga cinco temporadas en rebotes y dos en tapones, consolidándose como uno de los pivotes más dominantes de su generación. En sus 18 temporadas en la liga promedió 15,7 puntos y 11,8 rebotes por partido con un 58,7% de acierto en tiros de campo.
En su carta, el interno también explicó que su decisión responde a un cambio de prioridades personales. “Ahora me quito la capa y me retiro del baloncesto para dedicarme a mi familia y contribuir a las comunidades de todo el mundo”, expresó. Howard reconoció que aún sentía que podía competir, pero entendió que había llegado el momento de cerrar el ciclo: “Sí, jugué profesionalmente durante 20 años y estoy agradecido de poder decirlo, pero no puedo mentir: ver a otros jugadores seguir en la cima a los 40 años me inspiró a seguir intentándolo”.
El cierre de su mensaje también incluyó agradecimientos a quienes lo acompañaron —y también a quienes lo criticaron— durante su carrera. “Gracias a todos mis fans y seguidores a lo largo de este viaje… también a los detractores y a la gente que intentó destruirme, porque cada vez que lo hicieron me hicieron más fuerte”, escribió el ex pivote, recordando su origen en College Park, Georgia. Con su retiro se despide uno de los grandes protectores del aro del básquet moderno, un jugador que dejó huella en la pintura y que, para toda una generación, siempre será Superman.