Colorado, no demasiado talentoso pero sí muy carismático, Scalabrine tuvo una carrera más larga de la que todos esperaban. Y se hizo ídolo de la gente en los 3 sitios donde jugó.
No todos los jugadores de la NBA son amados por cómo juegan al básquetbol. Existen casos excepcionales donde el carisma supera a lo deportivo. Y en ese esquema, quizá el que más se destacó en la era moderna de la NBA fue un desconocido para muchos: Brian Scalabrine.
Por su apariencia física (blanco, colorado, robusto, poco atlético) y sus formas, Scalabrine siempre fue parte de esos jugadores que recibieron burlas y apodos. Elegido en la 2º ronda del draft de 2001 por New Jersey Nets, Brian entró directo a un contendiente que, de hecho, fue finalista de la NBA en sus dos primeras temporadas, perdiendo la primera ante los Lakers y la segunda contra los Spurs, donde debutaba Manu Ginóbili.
Scalabrine jugó 1 minuto (total), en cada una de esas finales, pero igual era feliz. «Trabajo todos los días como si fuera a jugar 44 minutos por noche», decía en esos tiempos. Después la realidad lo bajaba a la tierra, pero siempre su espíritu fue ese: ayudar con lo necesario, aunque eso fuera revolear la toalla en el banco, alentando.
Su primer apodo fue Veal, por los veal scaloppine, escalopes de ternera. Pero indudabemente el que quedó en la memoria de todos fue White Mamba (Mamba Blanca), una forma de burlarse por el Black Mamba (Mamba Negra) con el que todos conocían a Kobe Bryant. Luego de cuatro años con los Nets pasó a los Celtics, con los que se consagró campeón de la NBA en 2008 venciendo justamente a los Lakers de Kobe y Gasol, más allá de que no ingresó ni un segundo en la serie final.
Cuando le preguntaron qué sentía al respecto, Scalabrine se lo tomó con humor: «No hay mucho por hacer, pero te cuento. Tal vez ahora puedes decir que no entré un segundo, pero en 5 años ustedes lo olvidarán, en 10 seguiré siendo un campeón, en 20 les diré a mis hijos que fui titular y en 30 que fui el MVP. Así que no sé por qué se preocupan».
Con números que nunca pasaron de 6.3 puntos de media (1 vez, el resto no pasó de 4), Scalabrine hizo una carrera de 11 temporadas en la NBA, sin ser nunca traspasado durante la temporada: 4 en New Jersey, 5 en Boston y 2 en Chicago. Jugó 520 partidos de serie regular y 39 de playoffs. Y ganó 20 millones de dólares.
¿Un exitoso? Sin dudas. Hubo un momento en el que era castigado por gente que decía que no podía ganar un uno contra uno contra un jugador cualquiera. En 2013, aceptó el reto y se hizo un evento llamado Scallenge (mezcla de Scalabrini y Challenge, desafío en inglés). Fueron 4 partidos. Los ganó todos sumando un puntaje total de 44-6. Hizo incluso un juego extra contra los 3 conductores del evento y ganó 11-1. Ahí dejó quizá su frase más famosa: «Yo estoy más cerca de LeBron de lo que tú estás de mí«. Hoy es analista NBA para la TV. Un crack.