Todo el mundo recuerda el de hace 41 años, cuando Portland seleccionó en el puesto 2 a Sam Bowie, por encima de Michael Jordan. ¿Y el del 2018 con Luka y Shai?
Hay historias que jamás se borran en el deporte y en la NBA una de las más oscuras (para una parte de los protagonistas), es la del draft de 1984. Ese año, Houston Rockets eligió al que era el mejor pivote universitario del momento, Akeem Olajuwon (se escribía sin h el nombre todavía), mientras que Portland, en el puesto 2, fue por otro pivote, Sam Bowie. Con el tres, Chicago Bulls cambiaría su futuro, llevándose al joven alero de North Carolina, Michael Jordan.
Lo de Portland tomó cada vez más gravedad por las contínuas lesiones de Bowie, porque en realidad nadie por ejemplo le recriminó a Houston haber elegido a Olajuwon, uno de los mejores pivotes de todos los tiempos, que de hecho le dio dos títulos a los Rockets. Pero Bowie fue una calamidad. Tuvo un primer año correcto (10 puntos y 8.6 rebotes de media), en el segundo se perdió la mitad del torneo por lesión, en el tercero jugó 5 partidos y el cuarto directamente se lo perdió entero por otra lesión. Jugó un año más en Portland, se fue a los Nets y terminó su carrera sin pena ni gloria en 1995 a los 33 años.
Si hoy empezamos a mirar para atrás, salta muy a la vista una situación quizá no tan parecida, pero sí con un dato contundente: el draft de 2018. Allí, Phoenix Suns eligió primero a Deandre Ayton y Sacramento se quedó con Marvin Bagley III en el puesto 2. En el 3, Atlanta eligió y traspasó automáticamente a Dallas a un tal Luka Doncic (el canje fue por Trae Young), mientras que el gran robo fue conseguido por los Clippers, que recibieron traspasado desde Charlotte a Shai Gilgeous-Alexander.
Varias consideraciones para ser justos y honestos. Primero. Absolutamente nadie imaginaba que Doncic iba a ser lo que fue. Ni él mismo. Ayton era un pivote bueno (carrera muy irregular, y ahora casualmente termina como compañero de Luka en los Lakers), mientras que Bagley fue un fracaso rotundo en los Kings, que tras 3 años lo borraron pese a no tener malos números, empezando entonces una gira que lo llevó por Detroit, Washington, Memphis y ahora Washington de nuevo, fichando por el salario mínimo.
Shai, hay que decirlo, no tuvo un año debut brillante y cayó en la volteada del canje entre Clippers y OKC que llevó a Paul George a Los Angeles. Un negocio más redondo para el Thunder, imposible. Se sacó de encima a George, se llevó a Shai y además 5 picks de primera ronda, uno de los cuales terminó siendo Jalen Williams. Ya en su primer año con OKC Shai estuvo en 19 puntos de media y hoy ya sabemos lo que es, tras su año consagratorio de doble MVP y anillo NBA.