La peor racha de la franquicia, lesiones clave y un plantel desarmado empujan a los Kings al fondo de la NBA, mientras el Draft se asoma como única esperanza.
Hay crisis… y después está la de Sacramento Kings. La franquicia californiana cayó 131-94 ante el Orlando Magic y alcanzó su 15ª derrota consecutiva, la peor racha de su historia, superando incluso los registros de la época de los Cincinnati Royals. Con marca de 12-45, Sacramento es el peor equipo de la liga en solitario y no gana desde el 16 de enero. La última caída, además, fue la más dura: 37 puntos de diferencia y 27 triples permitidos, récord histórico para Orlando, que lanzó con un impactante 54% desde larga distancia.
El derrumbe tiene explicación médica y deportiva. Domantas Sabonis fue operado del menisco izquierdo y no volverá esta temporada; Zach LaVine, máximo anotador del equipo, también quedó fuera tras cirugía en la mano. Sin ellos, el peso ofensivo recae en DeMar DeRozan, que ante Orlando firmó 13 puntos con 3/11 en tiros, y en Russell Westbrook, limitado a 5 puntos y más pérdidas que asistencias. El único brote verde fue el novato Maxime Reynaud: 17 puntos, 14 rebotes y 4 asistencias en 39 minutos, aunque ni siquiera eso evitó el colapso colectivo.
El clima anímico refleja la tabla. El entrenador Doug Christie, que asumió tras el despido de Mike Brown —irónicamente después de “solo” cinco derrotas consecutivas— reconoció el dolor del momento: “Nuestros fans merecen más. Es tan doloroso como parece”. Sacramento compite, pero compite roto.
Paradójicamente, el desastre aún puede tener premio. Con la peor marca de la NBA y distancia sobre Wizards, Nets, Pacers y Pelicans en la pelea por el fondo, los Kings están en posición ideal para asegurar altas probabilidades en el Draft 2026, considerado uno de los más profundos de los últimos años. No es un “tanking” deliberado —juegan sus mejores piezas disponibles—, pero el resultado es el mismo: más derrotas, más chances de reconstrucción. El presente es oscuro; el futuro, incierto pero prometedor. En Sacramento, la temporada ya no se mide en victorias, sino en probabilidades.