Dueño de uno de los juegos más insólitos en Detroit, Malachi Fynn se convirtió en una estrella de la Liga Turca y la Eurocup, tocando la puerta de la Selección de Ataman.
Malachi Flynn ya es ciudadano turco. Bahcesehir Koleji confirmó que su base estrella recibió el pasaporte y quedó habilitado para representar a Turquía como jugador naturalizado, en un movimiento que potencia el abanico de opciones de la selección nacional de cara a futuras competencias FIBA.
A los 27 años, Flynn atraviesa el mejor tramo de su carrera lejos de la NBA. Tras cinco temporadas entre la liga y la G League, el ex Detroit encontró en Estambul el escenario ideal para relanzarse: promedia 16.8 puntos, 3.1 rebotes y 4.7 asistencias en la Superliga Turca, mientras que en la Eurocup eleva su impacto a 17.8 puntos, 3.9 rebotes y 3.9 asistencias, consolidándose como uno de los jugadores más atractivos del torneo.
El nombre no es nuevo para el público global. El 3 de abril de 2024, Flynn protagonizó una noche tan improbable como histórica: 50 puntos saliendo desde el banco ante Atlanta Hawks, una de las mayores explosiones ofensivas de un suplente en la NBA reciente. Sin embargo, aquella hazaña quedó aislada en una carrera irregular que hoy encuentra continuidad y protagonismo en Europa.
Con su naturalización, Flynn se suma a un selecto grupo que integran Shane Larkin, Scottie Wilbekin y Tarık Biberović, mientras la Federación Turca de Baloncesto negocia con FIBA para que Biberovic sea considerado jugador nacional. Si ese trámite prospera, Turquía podría contar con ambos al mismo tiempo.