Si miramos los mejores jugadores de la NBA de hoy, pocos saldrían del tridente Jokic, Doncic y Shai. ¿Quiénes son los U25 que podrían cambiar esta historia?
Hace rato ya que en la NBA mandan los extranjeros. No los formados en Europa profesionalmente (salvo Doncic), pero sí nacidos fuera de Estados Unidos. Una buena parte en Europa (Jokic, Doncic, Giannis, Wemby) y algún otro en América (Shai, Murray, ambos canadienses). ¿Y los locales? El reino que durante años sostuvieron LeBron James, Kevin Durant y Steph Curry no parece tener herederos estadounidenses claros. Veamos.
Analicemos a los U25. En ese apartado, también hay varios extranjeros aspirantes a dominar, empezando por Wemby (21 años) y siguiendo por Alperen Sengun (23). Es cierto que hoy no hay muchos más en la vidriera, pero siguen saliendo. En Estados Unidos hay varios, pero muchos arrancaron como para comerse la competencia y están ahora de capa caída. Nombremos dos: Ja Morant (26) y Trae Young (27).
El listado de las probables megaestrellas a corto plazo nacidos en Estados Unidos lo lidera claramente Anthony Edwards (24), que viene creciendo de forma sólida desde su aparición. Tiene todo para ser el mejor a mediano o hasta corto plazo: juego, talento, carácter y físico.
Después es inevitable hablar de Cooper Flagg, de solo 19 años recién cumplidos y una temporada rookie que lo pone entre los mejor ubicados para semejante meta, aunque habrá que ver cómo se desarrolla en los próximos años y si Dallas le da el plafón para destacarse. Si no se gana, es difícil acceder a esa élite.
En ese camino está Cade Cunningham (24), que empezó en unos horrendos Pistons, pero que ahora crecieron y lideran el Este, con el alero en altísimo nivel. Jugador completo, le falta consagrarse en los playoffs. Este año tendrá una prueba importante para ver dónde está parado.
Otro es Paolo Banchero (23), cuyos Magic amenazaron con ser más protagonistas de lo que lo están siendo. Banchero también viene creciendo, pero este año se estancó un poco. Hay otros con buenas perspectivas (Chet Holmgren, Tyrese Maxey o Jalen Willams), pero lejos de poder pelear por la cima.
¿Qué ocurre con los norteamericanos? Kendrick Perkins, exjugador, lo dice abiertamente: «Tenemos un problema con los estadounidenses, dentro y fuera de la cancha. Trae Young pasó a Washington por nada. Ja Morant hace 3 años se decía que iba a ser la cara de la NBA. Los europeos vienen y no tienen problemas fuera de la cancha: Jokic, Doncic, Giannis. Tenemos un problema real con los atletas estadounidenses en este momento. Y no hablo de talento, porque el talento está».
¿Dónde radica entonces el problema? Perkins lo afirma rotundamente: «El problema es la mentalidad. Estamos viendo jugadores más enfocados en el éxito individual que en ganar. Más pendientes de las jugadas espectaculares, las redes sociales y su marca personal, que de hacer las pequeñas cosas que realmente hacen ganar partidos de básquet. Cuando mirás a los jugadores internacionales, juegan con orgullo. Juegan por el nombre que llevan en el frente de la camiseta, no por el de atrás. Y hasta que los jugadores estadounidenses no vuelvan a esa mentalidad —jugar de la manera correcta, jugar en equipo— este problema va a seguir existiendo”.