Denver y Minnesota dieron el espectáculo más parejo del 25. Con un alargue, los locales festejaron por el nivel histórico del MVP: 56 puntos, 16 rebotes y 15 asistencias.
Nikola Jokic firmó una actuación descomunal en la noche navideña y comandó el triunfo de Denver Nuggets por 142-138 ante Minnesota Timberwolves en tiempo suplementario, en un duelo que cerró la jornada del 25 con clima de playoffs. El serbio registró un triple-doble de 56 puntos, 16 rebotes y 15 asistencias, alcanzando además su número 179 en temporada regular, quedando a solo dos de Oscar Robertson en la lista histórica.
El partido tuvo un giro dramático en el cierre del tiempo regular, cuando Anthony Edwards lideró una remontada furiosa de Minnesota tras estar 15 abajo en los últimos minutos y clavó un triple imposible a falta de 1,1 segundos para forzar el alargue. El escolta cumplió con 44 puntos, pero terminó expulsado en la prórroga tras recibir dos técnicas por protestar fallos arbitrales.
En los cinco minutos extra, Jokic fue simplemente imparable: anotó 18 puntos, récord absoluto en una prórroga de NBA, superando los 17 que Stephen Curry había marcado en 2016. El pivote estuvo perfecto en el suplementario, con 3 de 3 de campo, 2 de 2 en triples y 10 de 11 desde la línea, transformando cada posesión en una sentencia.
Denver sostuvo la victoria pese a jugar diezmado, sin tres titulares: Cameron Johnson, Aaron Gordon y Christian Braun. Con Johnson fuera por una hiperextensión de rodilla, Tim Hardaway Jr. ocupó su lugar y respondió con 19 puntos, mientras Jamal Murray fue el socio ideal del Joker con 35 tantos y 10 asistencias en una noche de máxima exigencia.
Minnesota también aportó a un clásico instantáneo: Julius Randle sumó 32 puntos y los Wolves llegaron a dominar el inicio del alargue con un parcial de 9-0, pero se quedaron sin respuestas tras la expulsión de Edwards. En la Mile High, Jokic resistió el aullido final y firmó una Navidad histórica, de esas que justifican por qué la NBA guarda sus mejores regalos para el 25.