Cooper Flagg está cumpliendo con creces las expectativas de estrella que había con él. Anoche, alcanzó una marca que ni los prematuros LeBron y Kobe pudieron.
La noche de Cooper Flagg en Salt Lake City no fue una más: fue una ruptura estadística. El alero de los Dallas Mavericks anotó 42 puntos ante Utah Jazz y se convirtió en el jugador de 18 años con mayor anotación en un partido de NBA. Superó los 37 de LeBron James en diciembre de 2003 y dejó atrás un registro que llevaba más de dos décadas intacto, incluso para talentos generacionales.
Flagg necesitó volumen, pero también eficacia y temple. Cerró el partido con 13/27 en tiros de campo (48%), 15/20 en libres y sumó siete rebotes, seis asistencias, dos bloqueos y un robo en más de 40 minutos de acción. Cuarenta de sus 42 puntos llegaron en tiempo reglamentario, una señal clara de que no fue una explosión circunstancial del suplementario, sino el eje ofensivo sostenido de Dallas.
El impacto histórico se agranda al ponerlo en contexto. LeBron James había alcanzado 37 y 36 puntos en su temporada rookie con Cleveland; Kobe Bryant nunca pasó los 30 a los 18 años. Flagg, además, se transformó en el jugador más joven en anotar 40 puntos en la NBA, rompiendo otra marca que también pertenecía a James, lograda ya con 19 años cumplidos.
La actuación no fue un rayo aislado. En los últimos seis partidos, Flagg promedia 23 puntos con un 56% de campo, y ya se había convertido semanas atrás en el único otro jugador de 18 años en alcanzar al menos 35 puntos en un juego. Con menos responsabilidades de armado tras la inclusión de Ryan Nembhard como base titular, su rol se potenció: atacar, desequilibrar y decidir.
Dallas perdió 140-133 en tiempo extra y sigue con récord negativo, pero el foco ya se desplazó. En un equipo en transición tras la salida de Luka Doncic, Flagg empieza a ocupar el centro del proyecto con números que no admiten discusión. A una semana de cumplir 19 años, ya hizo algo que ni LeBron ni Kobe lograron. Y la estadística sugiere que esto recién empieza.