Un invicto que aún prevalece después de una semana de competencia. Los Bulls, tras muchos golpes, muestran una versión ganadora para analizar y destacar.
Chicago parece haber encontrado algo distinto esta vez. Con cuatro victorias consecutivas para abrir la temporada, los Bulls igualaron su mejor arranque desde 2021-22, la última vez que lograron avanzar directamente a playoffs. El triunfo más reciente fue ante Sacramento (126-113), con un Matas Buzelis desatado, autor de 27 puntos, y un Josh Giddey completo, que se quedó a dos rebotes del triple-doble con 20 tantos y 12 asistencias. En apenas una semana de competencia, el equipo de Billy Donovan pasó de la incertidumbre a convertirse en una de las gratas sorpresas del Este.
El dato más alentador es la distribución de protagonismo. Antes del duelo con los Kings, seis jugadores de Chicago promediaban doble dígito en puntos, señal de un juego coral que no se veía en las últimas campañas. Buzelis, en su segundo año, asumió un rol más decisivo y ya muestra el talento que se esperaba cuando fue elegido en el draft. El alero de 21 años está firmando 19 puntos por noche con gran eficiencia, demostrando carácter en momentos clave. Su crecimiento parece empujar al resto a elevar el nivel, especialmente a los más jóvenes del plantel.
Josh Giddey, la apuesta fuerte del verano, justificó su contrato de 100 millones con una conducción sólida y lectura de juego madura. En cuatro encuentros, promedia 19.5 puntos, 8.5 rebotes y 7.8 asistencias, consolidándose como el motor ofensivo que Chicago necesitaba. El australiano no solo alimenta a sus compañeros, sino que también marca el ritmo y da equilibrio a un equipo que solía depender demasiado de individualidades. Su entendimiento con Buzelis y Vucevic empieza a construir una identidad que promete continuidad.
El veterano montenegrino Nikola Vucevic, por su parte, sigue siendo una pieza esencial. Aunque tuvo un partido discreto ante Sacramento (13 puntos, 14 rebotes y 7 asistencias), mantiene promedios de 18.3 puntos y 13.3 rebotes, además de 5 asistencias, su mejor registro de carrera. A los 35 años, su liderazgo silencioso y su efectividad desde el perímetro (54.5% en triples) son un factor diferencial. Chicago encontró en él no solo a un referente, sino también a un ejemplo de adaptación y consistencia que sostiene el andamiaje del equipo.
El desafío, claro, será mantener este rendimiento. En los próximos seis compromisos, los Bulls se medirán con los Knicks, Sixers, Bucks, Cavaliers y los invictos Spurs, una seguidilla que pondrá a prueba su verdadera jerarquía. Sin embargo, el envión es real: el equipo muestra cohesión, confianza y una energía renovada que contagia a su público. Después de años de frustraciones y eliminaciones prematuras, Chicago vuelve a ilusionarse —esta vez, con fundamentos que respaldan la esperanza.