La lesión del base de Golden State abrió un cupo en el Juego de Estrellas y Adam Silver eligió al alero de Toronto, que atraviesa una temporada sólida en el Este.
La baja de Stephen Curry por molestias en la rodilla reconfiguró el mapa del Juego de Estrellas 2026 y abrió la puerta para que Brandon Ingram se sume a la fiesta en Los Ángeles. La NBA confirmó este martes que el alero de los Toronto Raptors ocupará el lugar del base de Golden State, ausente tras perderse los últimos tres partidos y no completar su más reciente aparición, el 30 de enero ante Detroit. La decisión, como marca el reglamento, quedó en manos del comisionado Adam Silver.
Ingram atraviesa una temporada estadísticamente consistente desde su llegada a Canadá con un contrato de 3 años y 120 millones de dólares. Promedia 22 puntos, 5.8 rebotes y 3.7 asistencias, con 47.2% en tiros de campo, 36.4% en triples y 83.5% en libres, números que sostienen su impacto ofensivo en un equipo en reconstrucción competitiva. Será su segunda presencia en un All-Star, tras la de la campaña 2019/20 cuando vestía la camiseta de New Orleans.
El mecanismo de elección vuelve a quedar expuesto: los titulares se definen por votación ponderada entre aficionados, medios y jugadores; los suplentes, por decisión de los entrenadores; y los reemplazos por lesión, por designación directa de Silver. El comisionado ya había intervenido el fin de semana al confirmar a Kawhi Leonard entre los equipos estadounidenses y al señalar a Alperen Sengun como sustituto de Shai Gilgeous-Alexander, también fuera por lesión muscular.
Para Ingram, la invitación no es un gesto simbólico sino el reconocimiento a una regularidad que encontró nuevo escenario en Toronto. Para Curry, en cambio, es un freno obligado en medio de una temporada exigente: la rodilla lo sacó de circulación justo antes del receso y lo deja fuera del evento más visible del calendario.