Un escandaloso juego de 22 puntos, 14 rebotes y 17 asistencias del serbio lo puso 2º histórico en la estadística de la versatilidad. El mito, Oscar Robertson, fue el superado.
Nikola Jokic volvió a hacer lo que ya parece rutina, pero que en realidad es profundamente extraordinario. En la victoria de Denver sobre Chicago por 136-120, el serbio firmó 22 puntos, 14 rebotes y 17 asistencias para alcanzar su triple-doble número 182 en fase regular y dejar atrás a Oscar Robertson en la tabla histórica. No fue un número más: fue el que lo dejó solo en el segundo puesto de una estadística que mide la capacidad total de influir en un partido. La planilla, otra vez, contó la historia completa de su juego.
La cima sigue teniendo dueño y apellido conocido para Jokic: Russell Westbrook. El base, excompañero suyo en Denver, lidera el ranking con 207 triples-dobles y representa el modelo más explosivo y vertiginoso de esta categoría estadística. Jokic, en cambio, lo hace desde la pausa, la lectura y la precisión quirúrgica. Dos caminos opuestos hacia el mismo lugar. Entre ambos, ya dejaron atrás al pionero absoluto: Robertson, el primero en promediar un triple-doble en una temporada completa allá por 1961-62.
Lo impactante es que Jokic no solo escala posiciones históricas, sino que lo hace en plena vigencia competitiva. Lleva 19 triples-dobles en 37 partidos esta temporada y promedia 29.1 puntos, 12.1 rebotes y 10.5 asistencias, con 59.4% de campo y un notable 41.8% en triples. Ya había superado este año a Kareem Abdul-Jabbar como el pivote con más asistencias en la historia, reforzando una idea que hoy parece indiscutible: es el mejor pasador grande que vio la liga.
Si mantiene el ritmo, Jokic proyecta cerrar el curso cerca de los 196 triples-dobles, quedando a un puñado del récord de Westbrook. No será esta temporada, pero el desenlace parece escrito. El debate ya no es si lo alcanzará, sino cuándo.